jueves, 29 de octubre de 2009

el abandono



Aquí les dejo tres poemas de este libro aún inédito, "el abandono", que leí el lunes a la noche, basado en la vida de camille claudel, escultora, alumna, discípula y amante del escultor auguste rodin; vivió los últimos treinta años de su vida internada en un hospital psiquiátrico por orden de su madre, con la colaboración y autorización de su hermano, el escritor, poeta y diplomático paul claudel.


yo no creo en Dios
sólo creo en la fuerza del tacto
en los ojos abiertos

* * *

hace una semana
que no salgo de mi casa:
no como, no duermo,
no hablo, nadie
viene a visitarme

encandilada, inmóvil,
como una mariposa
a la espera del pie
que le caerá encima

* * *

recuerdo mis manos
siempre en movimiento
creando formas
en el vacío del aire

Paula Aramburu, El abandono, inédito (2008)
Imagen: Camille Claudel, Les causeuses

jueves, 22 de octubre de 2009

lectura de poemas en la subsede



este lunes 26 de octubre a las 20 hs, los poetas mariana vacs, irina garbatsky, marcelo cutró, federico tinivella, lisandro gonzález y yo, leeremos nuestros poemas en el ciclo "arte por la paz" en la subsede (bar "la sede", subsuelo, san lorenzo esq. entre ríos, rosario).

el ciclo está organizado por bernardo conde narvaez y ha sido declarado de interés municipal, entre tantas otras menciones y reconocimientos que ha recibido a lo largo de estos años.

será un gusto contar con la presencia de todos los que puedan acercarse, y desde ya, agradecemos mucho la difusión de esta invitación entre sus contactos.

domingo, 18 de octubre de 2009

voz del día

"Y el gesto que cierra es siempre más rotundo, más fuerte, más breve que el gesto que abre."

Gastón Bachelard, Poética del espacio, Fondo de Cultura Económica, Méjico, 2009.

apunte del pasado III - virginia woolf



"Muchos colores vivos; muchos sonidos claros; algunos seres humanos, caricaturas; cómics; varios violentos momentos de ser, en los que siempre hay un círculo que rodeaba la escena en la que irrumpían; y todo rodeado de un vasto espacio. Esta es, a grandes rasgos, la descripción visual de la infancia. Esta es la forma que le doy; y me veo, siendo niña, vagando de un lado para otro, en un espacio de tiempo que duró desde 1882 hasta 1895. Podría compararlo con una gran sala; con ventanas por las que penetraban extrañas luces; y murmullos y espacios de profundo silencio. Pero, de algún modo, es necesario incorporar también a este cuadro la sensación de movimiento y cambio. Nada seguía estable durante mucho tiempo. Hay que captar la sensación de todo acercándose y después desapareciendo, haciéndose grande y haciéndose pequeño, pasando a diferentes velocidades ante el pequeño ser; hay que captar la sensación que impulsaba a la niña hacia delante, la pequeña criatura impulsada por el crecimiento de sus piernas y de sus brazos, sin que ella pudiera detenerlo, o alterarlo, impulsada como una planta es impulsada a salir de la tierra, a crecer mientras crecen sus tallos, y crecen sus hojas, y se hinchan sus brotes. Eso es lo indescriptible, eso es lo que hace que todas las imágenes sean demasiado estáticas, porque tan pronto se dice esto era así, ya había pasado y había quedado alterado. Cuán inmensa ha de ser la fuerza de la vida que transforma a una niña que apenas puede distinguir una gran mancha azul y morada sobre un fondo negro en aquel otro ser, trece años después, capaz de sentir lo que yo sentí el día 5 de mayo de 1895 -hace cuarenta y cuatro años, casi excatos- día en que mi madre murió."

Virginia Woolf, Momentos de vida, Lumen, Barcelona, octubre, 2008.

viernes, 16 de octubre de 2009

Cómo ser una otra mujer - Lorrie Moore



"Susurra: No te vayas todavía- mientras él se desliza para salir de tu cama antes de la salida del sol y tú te quedas ahí, de espaldas, enfriándote, desnuda entre las sábanas con olor a sudor como almizcle, a cebolla. Siéntete gris, como una toalla abandonada en un vestuario. Míralo mientras él vuelve a subirse los pantalones, se pone el sweater, las medias y los zapatos. Saca la mano y tómalo del muslo cuando se inclina y te besa con rapidez, diciéndote que no te levantes, que él va a cerrar con llave cuando se vaya. En la oscuridad llena de humo, lo ves sonreir con debilidad, con culpa e intentar un gesto de despedida falso, gracioso, desde el umbral. Ponte de costado, hacia la pared, para no tener que ver cuando se cierra la puerta. De todos modos, oyes el ruido sordo, el entrechocar de las llaves y el chasquido del pestillo que se cierra, los pasos fuertes después cada vez más débiles en la escalera, el chirrido de la puerta de calle, después nada, todos los sonidos de él se funden con la ciudad, su cara pasea sin nombre hacia el centro en un autobus o en un taxi con mala calefacción, la habitación, todo el edificio en que vives tiembla en las ventanas cuando pasa rugiendo un camión hacia el puente Queensboro. Pregúntate quién eres."

Lorrie Moore, Autoayuda, Emecé, Bs. As., 2001

sábado, 10 de octubre de 2009

la partida








antes de partir, se dio una ducha
caliente, extendió las toallas mojadas
sobre el respaldo de las sillas
del comedor, y sin hacer ruido
con mucho cuidado, cambió una bombita
quemada por una sana, como si
ese gesto, esa luz, pudieran evitar
el frío, la oscuridad
un cortocircuito

paula aramburu, septiembre 2009

este martes 13, lectura de poemas en la subsede...



Este martes 13 de octubre a las 20 hs, leeremos nuestros poemas verónica laurino, mariana vacs y yo.
los esperamos en el bar "la sede" (subsuelo), en san lorenzo y entre ríos, rosario.
la presentación y coordinación estará a cargo de silvio gonzález, y la organización es de hugo diz.
gracias a todos por asistir y difundir!!

domingo, 4 de octubre de 2009

apunte del pasado II - virginia woolf



"Si la vida tiene una base sobre la que sostenerse de pie, si es un cuenco que se llena y llena, en este caso mi cuenco, sin la menor duda, se apoya en este recuerdo. Es el recuerdo de estar en la cama, medio dormida, medio despierta, en el cuarto de los niños de St. Ives. Y es oír olas al romper, una, dos, una, dos, y enviando el agua a la playa; y después, rompiendo, una, dos, una, dos, detrás de una persiana amarilla. Es oír cómo la persiana arrastraba por el suelo la pequeña pieza en forma de bellota, al extremo del cordón, cuando el viento impulsaba la persiana hacia fuera. Es el estar acostada y oír el agua, y ver esa luz, y sentir, es casi imposible que yo esté aquí; sentir el más puro éxtasis que se pueda concebir."

Virginia Woolf, Momentos de vida, Lumen, España, octubre 2008.