lunes, 20 de abril de 2009

el abandono - poema III


Los poemas que aparecerán en este blog bajo el título El abandono se basan en la vida de la escultora francesa Camille Claudel (Fère-en-Terdenois, diciembre 1864 - Montfavet, octubre 1943). Aquí, una breve referencia de su vida: Camille siempre mantuvo una relación muy conflictiva con su madre, quien despositó en ella todo el odio que sentía tras la muerte de su primer hijo. Su padre fue el único que alentó su pasión por la escultura, y en quien siempre encontró un refugio. Su hermano, Paul Claudel, uno de los poetas más importantes e influyentes de la época, fue por muchos años su gran compañero y confidente. En 1883 tuvo su primer encuentro con Rodin: fue su alumna y amante durante quince años, y a pesar de la separación y del sufrimiento que esta relación le provocaba, nunca dejó de amarlo. En 1906 comienza a sufrir de fugas e ideas paranoicas. Una tarde, una fuerte tormenta desborda el Sena e inunda su taller. En un ataque de ira, sola y aturdida, acompañada sólo de sus gatos, rompe casi la totalidad de las esculturas que se encontraban allí. El 3 de marzo de 1913 muere su padre, y una semana más tarde, su madre la interna finalmente en un hospital psiquiátrico, gracias a una autorización que firma Paul. El 19 de noviembre de 1917, muere Rodin. El 19 de octubre de 1943, a las 2 de la tarde, tras treinta años de encierro manicomial, muere Camille a los 78 años de edad.

Poema III

a oscuras y en silencio
con el barro cubriéndome las manos
aprendí el idioma de la tierra:
húmeda, roja
la arcilla, la arena, sus cenizas

aprendí también el idioma
del mármol, el bronce
el yeso: el recorrido de sus vetas
blancas y doradas
su textura lisa, fría
la opacidad, el brillo
los poros, cada una de sus durezas

con el barro cubriéndome las manos
a oscuras y en silencio
descubrí el idioma de las formas:
toda superficie esconde puntos,
líneas rectas y onduladas
agujeros, curvas
profundos huecos

y allí los veo, delante de mí:
David y Goliat
el rostro de mi pequeño hermano
la cara vieja oxidada de mi amante
el vals que nunca bailé, los niños
que nunca tuve, la traición
el abandono
los bárbaros...

con el barro cubriéndome las manos
a solas y a oscuras
aprendí que toda superficie
contiene también
un halo de luz y demasiadas sombras

Paula Aramburu, El abandono, agosto 2008, inédito.


No hay comentarios:

Publicar un comentario